Lugar de origen

 90 veces yo S-T S-T
Constellation Despertar a la vida Autorretrato
Reunificación familiar    

 

Lugar de origen

 

Primera serie que empieza a trabajar Mabel Poblet durante su etapa de estudiante en la academia San Alejandro. En donde parte de la utilización de fotos y objetos reales que han tenido cierta implicación en su vida.

Anclado a un imaginario personal, así como a un ambiente completamente familiar, a sus vivencias y costumbres. Las piezas que conforman esta serie establecen un discurso basado en alusiones al universo infantil y de la ciudad natal de la artista. Los recuerdos son uno de los recursos que utiliza el hombre en la formación de su identidad, de ahí que, esta serie sea como una vuelta a esos lugares de la infancia.

En el aspecto formal, reproduce imágenes del pasado para construir una secuencia de hechos que tipifican el presente, y que no necesariamente tiene que ser idénticos a la figura seriada. En estos retratos y autorretratos propone interrelacionar referentes del pasado perpetuándolos en el presente.

reiteradas referencias de la cotidianidad y de su mundo más espiritual. Funcionando así como terapia al extrañamiento físico y psíquico  de su lugar de origen.

 

Ábacos

3 años 4 meses y 22 días de distancia 20 años 1 mes y 5 días detalle S-T
7300 Días 21 el 21 No todo lo que vemos es real
S-T Siempre estás presente  

 

Ábacos

 

En la serie Ábacos, Mabel utiliza su estructura formal y la descontextualizo con el objetivo de contar hechos vigentes solo en el recuerdo.

El ábaco ha sido utilizado durante miles de años en las culturas orientales como instrumento para contar y calcular, de ahí que la artista lo vincule con el tiempo. Se apoya en la reiteración para reconstruir sucesos a través de la recuperación de imágenes que han sido borradas de la memoria por el transcurso del tiempo. El acto consecutivo del tiempo se convierte en uno de los protagonistas de la obra, reuniendo los recuerdos y el olvido en una misma sensación.

Su interés por dialogar con el espectador y hacerlo partícipe en cada una de las obras. Establece un discurso procesual y lúdico que continua la lógica esta serie.

El ábaco llega a nuestros días y se apropia de su forma estructural para hablar del tiempo acumulado en la vida presente y pasada de la artista. Las esferas movibles varían según la ubicación que se le otorgue el espectador y de acuerdo al transcurso de los días; las obras van variando de forma y contenido. Muestra el ábaco combinado con imágenes de fondos, en las que se aprecian motivos familiares que aparecen y desaparecen en dependencia de la colocación de las esferas. Cierta movilidad que logra generar nuevas visiones de una misma pieza.

Imagen, no palabras

Te grito pero no escucho S-T Aún te veo
Silencio Sólo escucho Sólo escucho
El jardín de los silencios Hoy mi voz no tiene sonido S-T
S-T  

 

Imagen, no palabras

 

“Una imagen dice más de 1000 palabras”, reza una máxima publicitaria, que como lógica sigue la artista para la configuración de esta serie, donde  establece una analogía entre la imagen representada y una información que no será mostrada, desde la experiencia comunicativa entre los individuos y la efectividad expresiva de un texto o de una imagen.

Esta serie la conforman escenas que están construidas por letras que no tienen sentido literario sino que estarán de manera inconexa, como en una especie de sinsentido. En muchas ocasiones tenemos en la mente pensamientos e ideas que no somos capaces de escenificar textualmente, pero, en una imagen sí puede representarse. Para la creación de estas obras la artista trabaja sobre la importancia entre la imagen y la palabra, ¿Qué es más importante en: Una imagen o una palabra?

En estas obras retoma el fragmento de acetato como unidad primaria para la construcción de la imagen mayor, pero en esta ocasión lo utiliza como ícono gráfico impreso, letras del alfabeto occidental que solo importan como imagen, como dibujo tipográfico. Ellas en su conjunto no formarán palabra, ni frase alguna. Su sentido funcional, su valor semántico ha sido anulado. No hay palabras que leer, ni frases que entender, todo o supuestamente todo está dicho a través de la imagen.

El proceso de pensamiento son ideas en nuestras mentes que las pensamos en palabras, pero luego estas ideas se representan con imágenes. Mabel concluye que la imagen y la palabra son inseparables.

Desde una expresividad contenida, estas piezas aluden directamente a constantes de la comunicación, por eso su apropiación de los gestos de los tres monos sabios: no escucho, no hablo y no veo. O, del lenguaje de señales de las personas hipo acústicas en algunos libros-objetos, rectangulares y redondos. Algunas de las piezas indagan sobre motivos menos representacionales, más complejos y contradictorios, sobre vicios dentro de los procesos de la comunicación personal y colectiva como el hecho de hablar y hablar sin lograr expresar nada concreto, o gritar y, por supuesto, no poder escuchar al otro.

Conservación de Energía

Un día como otro cualquiera Pyramids Alteridad
Fotografías en aceite    

 

Conservación de Energía

 

Es una serie Mabel establece un puente conceptual entre obras pasadas y trabajos futuros.

La pirámide, como un elemento que expresa equilibrio, y ha sido utilizada para la conservación de alimentos y tratamientos médicos durante disimiles años.

La artista se apropia para conservar energías referentes a sensaciones y valores humanos.

La obra – Un día como otro cualquiera, es la acumulación de disimiles fotografías tomadas durante 24 horas de las imágenes más banales y comunes de un día, el abrir y cerrar una puerta, la subida y bajada de un auto, un saludo y una despedida, un amanecer y un atardecer, un abrir y cerrar de ojos. Todos estos leves instantes que pasan sin tener conciencia de ellos, son los que enlazan y unen hechos que marcar acciones representativas en y para los recuerdos.

En este caso la fotografías y de la forma esquemática de la pirámide funciona para conservar y perpetuar estos instantes en la memoria.

Desapariencia

Simplemente Bellas Simplemente Bellas Nuestro Jardín
Memorias pasadas Recuerdos pasados Camerino I
Camerino II Camerino III Retratos objetuales I BettyCamerino
Retratos objetuales II Retratos objetuales III Copada
Silencio Rara belleza S-T
S-T Kunst x Kuba Art vs. Fetishism or The Utility of Idolatry

 

Desapariencia

 

Simplemente bellas, es una obra realizada luego de una visita realizada por la artista, junto a otros artistas cubanos, a diferentes instituciones penitenciarias en Cuba. El propósito fue propiciar un intercambio puntual de experiencias creativas y de vida entre los reclusos y los artistas.

En una de estas cárceles, solo para mujeres, en la provincia oriental de Holguín, Mabel conoce  un grupo de ellas, que participaban de manera comprometida en un taller de manualidades para la confección de flores plásticas. Las flores eran construidas con los desechos que se generaban cotidianamente en el recinto y estaban emplazadas como elementos decorativos en la mayoría de los espacios colectivos y personales del lugar.

La práctica de inmediato motivó cierta confrontación intelectual y emocional en la artista. Estas flores plásticas eran absolutamente kitsch. Peor aún, eran el kitsch del kitsch porque ellas no imitaban un patrón natural de belleza, sino un patrón industrial. Pero en el contexto hostil de la prisión parecieran hermosas. Quizás la belleza no estaba en el objeto mismo, sino en el gesto creativo y emancipador, de aquellas mujeres.

La artista pensaba en la relatividad de muchos pares conceptuales del arte y la vida: alta y baja cultura, culto y popular, meramente decorativo y exclusivamente artístico, feo y lindo, bien y mal, ser o no ser, tristeza, desesperación profunda y felicidad. Por lo que produjo esta obra en conjunto con ellas, representando un retrato del rostro de una joven mujer, en actitud desesperada. La presencia del movimiento mecánico en la obra es con motivo a la formación y deformación de este retrato a partir de las flores.

La serie continua con la búsqueda constate de belleza física en el ser humano, que alude a la falta de identidad, representando la imitación y la falsedad de algunos individuos para ser aparentemente bien vistos en determinados sectores sociales. Quizás todo esto comienza a partir de una visita realizada por la artista a Rusia. Fue un contraste brutal con la imagen de la otra Unión Soviética que aún se preserva en Cuba, cuya ideología parecía en pugna permanente con la belleza y cuyos productos eran expresión estética de la más absoluta tosquedad.

Esa experiencia causó sin dudas la realización de piezas con objetos rusos aun existente en la isla , como discos de vinilos de música donde se refleja la nostalgia de algunas generaciones de cubanos  a esta  cultura .

Le siguen un  conjunto de Retratos objetuales, donde explora la relación entre los objetos, los accesorios de uso cotidiano de determinados individuos y la expresión de valores estéticos e identidarios de esas personas.

Otra pieza de esta serie es Mi Jardín a una visión mucho más política del tópico de las apariencias, sugiriendo, a través de tres cápsulas con flores plásticas y los colores de la bandera cubana, la idea de la creación de una nación laboratorio, de una nación contenedor, desde donde no se puede saltar, que ha sido construida también desde algunos falsos presupuestos o desde algunas falsas apariencias.