Hoy mi voz tiene Sonido

Ana Ana Libación I
Fluído Mírame
Háblame S-T S-T
 Tu última caricia  Manos que cortan Fluidos rojos  Pies que caminan sobre liquidos rojos

 

Hoy mi voz tiene Sonido

 

Hoy mi voz tiene sonido es una serie en la que la artista utiliza las formas más viscerales para comunicar vivencias intimas y de personas cercanas. Agrupa obras en las cuales el sufrimiento adquiere diversos matices y es representado, esencialmente, en una de sus variantes más visualmente desgarradoras, la física. Es así como el cuerpo, en tanto reservorio de las experiencias humanas, ya sean físicas o psicológicas, es recurrente en casi todas las piezas a partir del uso de la sangre en su dimensión real y simbólica mediante el impacto cromático del rojo.

La vida y la muerte, tan cercanas a la creadora, son connotadas por la utilización de ese color rojo intenso en imágenes fotográficas de su cuerpo ensangrentado y en el líquido que lo depura y limpia en una ducha (videoinstalación Libación). También nos recuerda lo potente y frágil de la circulación incesante de la sangre por nuestro cuerpo en la instalación Fluido. Decenas de vasos comunicantes se dispersan y habitan el espacio que nos hace sentir como una suerte de microorganismos invasores.

Insertada en esta serie encontramos la instalación Anna, una pieza que alude a la lucha de una amiga contra la leucemia. El perfil de la mujer se halla representado por cientos de frascos de medicamentos que contienen sangre artificial mezclada con agua. Dicho recurso remeda el proceso de suplantación de la sangre que sufre la víctima de la enfermedad en un intento por restablecer sus funciones vitales. A la par constituye una metáfora del tránsito hacia la muerte, no en su dimensión de finitud sino como un nuevo momento vital.